Algarabía: La solapa



Algarabía: La solapa






viernes, 10 de febrero de 2012

Prodigio


"Un día, Mozart padre regresó de la iglesia con uno de sus amigos y encontró a su hijo ocupado en la escritura.
 —¿Qué haces mi amigo? —le preguntó.
—Estoy componiendo un concierto para clavecín. Ya casi termino con la primera parte.
—Veamos esos bellos garabatos.
—No, por favor, todavía no he acabado.
No obstante, el padre tomó el papel y mostró a su amigo unas notas garabateadas que apenas se podían descifrar por las manchas de tinta. En un principio, los dos amigos se rieron de buena gana de esos embadurnamientos, pero en seguida, cuando Mozart padre los observó con atención, sus ojos permanecieron fijos sobre el papel durante un largo tiempo y finalmente se llenaron de lágrimas de admiración y de alegría.
—Observe, mi amigo —dijo emocionado y sonriente—, vea cómo lo compuso todo de acuerdo con las reglas; es una lástima que no podamos usar este fragmento porque es demasiado difícil y nadie podría tocarlo. [...]" *



Algarabía, revista que genera adicción.
María del Pilar Montes de Oca Sicilia.
Mensual.
México. Editorial Otras Inquisiciones, S. A. de C. V. Diciembre 2009
SEMBLANZAS: "Mozart niño"; p. 46
Núm. 63


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